LA ESPAÑA INDOMABLE
ebook

LA ESPAÑA INDOMABLE (ebook)

Editorial:
AUTOPUBLICACIONES TAGUS
Materia
Narrativa / No ficción (narrativa)
ISBN:
9788483263471
Formato:
Epublication content package
DRM
Si

La fama de pueblo indomable que cosechara España durante la Guerra de la Independencia permaneció viva durante el siglo XIX. Para muchos románticos europeos, los españoles eran una especie de reserva silvestre de occidente. De vez en cuando, sonadas insurrecciones internas como la revolución demócrata de 1854, la Gloriosa de 1868, la revolución cantonal de 1873 o incluso la descabellada resistencia de los últimos de Filipinas alimentaba y esparcía por el mundo esa mítica sobre el español indómito y temible, que entroncaba con el legendario prestigio de los viejos Tercios y más tarde reaparecería con la masiva resistencia obrera al golpe fascista de 1936. Es cierto que el español tenía fama de bestia, pero también se había ganado su prestigio de valiente, celoso de su libertad. Lo que venía a decir aquella leyenda es que no son los españoles gente que responda bien a asuntos triviales de fácil resolución, que dejan descarrilar con indiferencia exasperante aunque les estén arrancando la piel a tiras. Pero un milímetro más allá, tocados en esa fibra que los hace únicos, no hay rival que mire de frente y no tiemble ante la energía incontenible de la bestia. Una vez despertada no hay medida. O todo, o nada. Ese latido, que no se explica por méritos nacionales sino por la desbordante pasión de individuos incorregibles que no saben ponerse de acuerdo sino cuando de verdad todo está perdido, les lleva a entornar los ojos, a apretar los dientes y contra toda lógica, por esa cuestión inasible que acaso sea puramente personal o metamorfosis de grupo como plaga de langosta, les impulsa a plantar cara, a retar y a embestir a una. No es músculo, no es cerebro. Es una cualidad considerada inefable del carácter ibérico que no se sabe muy bien si admirar o compadecer, aborrecible para unos, elevada para otros, inconcebiblepara quienes no son hijos de esta tierra maltratada, orgullosa y disparatada. Se trata de una fuerza maravillosa muy desaprovechada, derrochada en alardes de ínfima trascendencia, que hasta los observadores más prudentes consideran capaz, si se dieran las circunstancias que nadie ha sabido describir, de dar una lección de cordura carente de juicio y sorprender al mundo con algún cataclismo estabilizador. Cómo es posible que esa gente no someta a sus deplorables dirigentes y se convierta en un referente mundial. Se supone que esa es una de las contradicciones del carácter español.